lunes 1 de septiembre de 2008

El regreso


Hola amigüitos, ya estamos de vuelta. Volvemos, bueno vuelvo, más gordo, preocupantemente más gordo, aunque con más espíritu que en fechas pasadas al haberse calmado un poco el calor. Desde luego el que pensó que el verano era bonito debía ser porque vivía en Alaska porque si no no me lo explico.


No es que mis "vacaciones" hayan sido espectaculares, pero para la situación actual no me puedo quejar. Unos días en la playa de Cangas y unas cuantas cenas en la Taberna de Simón, con la maestría en los fogones de nuestra amiga Juana, han hecho que el verano deje de ser ese periodo interminable de calor, sudor y mal dormir al que trato de habituarme sin mucho resultado.


Bueno compañeros del metal, no hay que dejarse llevar por el síndrome postvacacional. Espero que la sangre vuelva a correr por las venas de todos nosotros en breve. Mientras tanto, paciencia y pensar en el pobre Solbes, que ha tenido menos descanso que el resto. Pobre hombre, con lo que le viene este otoño.

1 comentarios:

Sara dijo...

¿Cómo va esa panza? La de tu mujer digo, no la tuya...
Besos,
S.